Día 67: Un policía con filosofía K y un patotero al que salvó la Fiscalía

Hoy tuvo lugar el primero de los alegatos de los policías, el que corresponde al comisario Luis Osvaldo Mansilla, uno de los jefes de la División Roca de la Policía Federal. Por la tarde, alegó el abogado Oscar Igounet, en representación del acusado Guillermo Uño.

Mansilla: la policía K no actuó “para no criminalizar la protesta social”

Para el defensor de Mansilla, la policía no solo no participó de un plan criminal sino que tampoco  incurrió en ´abandono de persona´, como postuló la fiscalía: lo que hubo -en palabras del defensor- fue acatamiento a la lineamiento oficial de ´no criminalizar la protesta social´.

“El presidente (Kirchner) entendió con mucho acierto que encaraba una etapa de grandes protestas sociales y de allí se generó lo que se ha dado a llamar la política de ´no criminalizar la protesta´”, citó textualmente.

Si Anibal Fernández lo dice…

El abogado fue más allá en su intento por ampararse en la ´política oficial´: citó declaraciones de Aníbal Fernández –“que en ese momento tenía a su cargo la seguridad”- a Radio 10, que todavía se encuentran publicadas –dijo el defensor- en el blog personal del actual senador.

Ferreyra “no fue muerto por la fuerza policial -citó el abogado al ex jefe de ministros- la policía hizo lo que tenía que hacer”. La conclusión del defensor fue la siguiente: “la cabeza avaló, después de haber analizado toda la documentación, filmaciones, etc. y Aníbal Fernández es un hombre –sabemos- realmente informado”. No fue todo: el abogado señaló que “la conducta de los policías fue juzgada desde la misma fuerza y desde el mismo ministerio como ajustada a derecho”.

A reconocimiento de parte…

Y continuó: “la policía le proporcionó defensa penal (a los policías imputados) mediante el nombramiento de los dos mejores abogados con los que contaba la Policía Federal en ese entonces. Esto ocurrió en el mes de mayo de 2011, pero el día 12 de noviembre esa asistencia se interrumpió sin que mediaran explicaciones (N de la E: ´se interrumpió´ luego de que la denunciaran las abogadas Claudia Ferrero y María del Carmen Verdú, de la querella)

Es decir que la actuación de Mansilla fue avalada institucional y ministerialmente, sostuvo el abogado defensor de Mansilla y acotó que realmente consideraban que no habían incumplido con ninguna norma ni cometido un delito (…).

La responsabilidad del ex funcionario devenido diputado

La policía es un órgano del Poder Ejecutivo y está en la línea ministerial. Es ´el brazo armado del poder político´ se ha dicho, y es así. El que dispone de ese poder político es el Poder Ejecutivo”. La querella por boca de las abogadas Ferrero y Verdú valoró esto en reiteradas ocasiones y también en su alegato, y consecuentemente pidió que se investigara la responsabilidad de Aníbal Fernández en el caso.

La fiscalía, en cambio, decidió pasarlo por alto y acusó a los policías por ´abandono de persona´, un reproche menor. El Cels, por su parte, acusó a los policías de ser partícipes de la agresión criminal pero selló la complicidad policial mediante una invocación jurídica dogmática, haciendo caso omiso de las relaciones políticas y de la organización estatal concretas.

Por su parte, otro policía, el subcomisario Echavarría, declaró en el juicio que frente a cada manifestación pública, la policía recibe órdenes particulares del poder político acerca de cómo actuar. Esto, aunque archisabido, adquiere una dimensión enorme para llegar a todos los responsables por lo ocurrido el 20 de octubre de 2010 en Barracas. Todos los caminos conducen a Aníbal Fernández, eterno operador político de la policía.

Otra vez: “los policías no sabían de que se trataba”

El resto del alegato de la defensa de Mansilla transitó los caminos previsibles: todo lo ocurrido fue “sorpresivo”, “inesperado”, etc. Todo eso es falso. Mansilla estuvo presente el 6 de septiembre en Constitución, en un apriete anterior de la patota (en la que se encontraban Favale, Pablo Díaz y otros de los ahora imputados) contra los tercerizados.

En esa ocasión, Mansilla organizó un cordón policial para separar a ambos grupos. Para el 20 de octubre, contaba con informes de inteligencia previos que advertían de la concurrencia de la UF a ´impedir el corte de vías´. Parte de esa información fue suministrada por la División Roca que conducía Mansilla.

Éste dejó correr el primer ataque de la patota (con apoyo de la infantería policial) sin informar ni adoptar medidas; permaneció todo el tiempo sobre las vías junto a la patota y se retiró con ella, luego del ataque.

Las pruebas revelan una activa complicidad de la policía con los agresores: empujaron a los manifestantes hacia Barracas y liberaron la zona, acompañaron a los patoteros hasta la llegada de Favale y el grupo de choque y luego les cubrieron la retirada. La policía no acordonó la escena del crimen sino hasta una hora después del homicidio.

Uño, un patotero salvado por la Fiscalía

Guillermo Uño es, junto a Pérez, el otro patotero contra el cual la fiscal anunció que no formulará cargos. Está señalado de haber colaborado con el retiro de las armas del lugar de los hechos.

Por otra parte, su abogado – el doctor Igounet- fue un activo operador de la defensa comandada por Pedraza. Se hizo cargo la defensa de Uño en reemplazo del ex juez Octavio Aráoz de Lamadrid, actualmente procesado en la ´causa de las coimas´.

Que antecedentes!

Igounet fue también quien introdujo al ´perito´ Lócles, procesado porque en una junta pericial intentó destruir la bala que mató a Mariano. También fue quien presentó en el Consejo de la Magistratura el pedido de destitución de los jueces que llevan a adelante el juicio oral, cuando el inicio del debate era inminente.

Igounet es el autor de los escritos más malolientes y agraviantes que se hayan presentado a lo largo de toda la causa: por uno de ellos, el tribunal oral lo remitió al tribunal de disciplina del Colegio de Abogados.

En su alegato, Igounet alcanzó picos de delirio. En su vendaval de teorías y ´valoraciones´ demenciales, caracterizó al Polo Obrero como “el brazo trotskista del Partido Obrero (sic), partidario de la lucha armada y del poder mundial para los trabajadores”. Un reaccionario del tipo ignorante.

Igounet solicitó al tribunal la absolución de su cliente. Su ´punto fuerte´ es -como dijimos más arriba- que la fiscalía no presentó cargos contra él.

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