Pedraza, Righi, el crimen y la Justicia

Por Diego Genoud

Eran las 23.02 cuando el teléfono sonó en el departamento de José Pedraza en Puerto Madero. El llamado provenía de uno de los estudios jurídicos más reconocidos de Buenos Aires, el que dirige Esteban Righi, en Barrio Norte.

Se sabe, por los registros que las empresas de telefonía entregaron a la Justicia, que la conversación duró dos minutos. El jefe de la Unión Ferroviaria figuraba ya hacía tiempo entre los clientes del buffet del entonces Procurador General de la Nación, un funcionario que combinaba todavía una eficaz gestión al servicio del kirchnerismo y su credencial de setentista efímero pero destacado.

No hubiera sido una comunicación inusual si no fuera porque 36 horas antes Pedraza había comandado por teléfono –desde la sede de pedrazala Unión Ferroviaria- la emboscada que terminó con el crimen de Mariano Ferreyra en las inmediaciones de la estación Avellaneda.

Y si ese diálogo de dos minutos, del 22 de octubre de 2010 en la noche vip de Puerto Madero, no hubiera desencadenado otro que se produjo cuatro minutos más tarde. A las 23.08, un miembro del estudio Righi y Asociados se comunicó con el teléfono particular de Cristian “Harry” Favale, el principal acusado por el asesinato del militante del Partido Obrero, en su casa de Florencio Varela. El brazo ejecutor de una guerra frontal y sostenida –desde arriba hacia abajo- contra la lucha de los tercerizados por ingresar a la formalidad laboral.

Pedraza rompió esa noche una tradición. No se contactaba con su defensa para interiorizarse sobre las causas que lo involucran personalmente sino para pedir por “Harry” Favale, un ex barra brava del que buscaría desligarse en público.

El contacto con Florencio Varela también fue breve y derivó en un nuevo y último llamado del estudio a Pedraza, a las 23.12. Se supone que fue para ponerlo al tanto de algo. Finalmente, ya cerca de la medianoche, hubo un diálogo más entre Pedraza y el “Gallego” Juan Carlos Fernández, el número dos de la UF que -de acuerdo a las querellas- fue el jefe operativo de la cacería que consumó un grupo armado del sindicato.

Por alguna razón, el estudio Righi finalmente no se hizo cargo de la defensa de Favale. Y el contenido de las comunicaciones no se Esteban-Righi-y-Néstor-Kirchner-300conoce porque la Justicia ordenó pinchar los teléfonos de los protagonistas bastante más tarde. Sin embargo, la descripción de esa seguidilla de llamados fue detallada por el abogado del CELS, Maximiliano Medina, en su alegato ante el juzgado como uno de los elementos centrales que prueban la relación estrecha entre Pedraza y Favale. O lo que es lo mismo, entre Pedraza y el crimen. Sigue leyendo

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Día 68: Dos policías que “no sabían lo que pasaba”

Hoy alegaron los defensores del comisario Jorge Ferreyra y el subcomisario Luis Echavarría. Ferreyra, junto al comisario inspector Luis Osvaldo Mansilla y al subcomisario Claudio Premuda, conformaban la jefatura de la División Roca de la Policía Federal. Los tres quedaron implicados en la causa que siguió al crimen de Mariano, pero sólo Mansilla y Ferreyra llegaron a juicio. Premuda fue asesinado a principios de 2011, supuestamente en un tiroteo mientras resistía un intento de asalto.

El abogado de Ferreyra comenzó su alegato señalando que compartía “lo que dijo la doctora Ferrero, respecto a la conmoción política y social que significó el asesinato de Mariano Ferreyra. Como ciudadano, es un hecho que me avergüenza. La acusación dijo que este es un crimen político: lo comparto, en relación a que se trato un asesinato en una movilización, pero no acepto que este sea un juicio político, que no se observe la garantía penal”.

Este es un juicio legal, que debe fundar sus sentencias en la lógica”, prosiguió. Dicho esto, el abogado vulneró varias veces las leyes de la lógica y el sentido común más elemental. Sigue leyendo

Día 67: Un policía con filosofía K y un patotero al que salvó la Fiscalía

Hoy tuvo lugar el primero de los alegatos de los policías, el que corresponde al comisario Luis Osvaldo Mansilla, uno de los jefes de la División Roca de la Policía Federal. Por la tarde, alegó el abogado Oscar Igounet, en representación del acusado Guillermo Uño.

Mansilla: la policía K no actuó “para no criminalizar la protesta social”

Para el defensor de Mansilla, la policía no solo no participó de un plan criminal sino que tampoco  incurrió en ´abandono de persona´, como postuló la fiscalía: lo que hubo -en palabras del defensor- fue acatamiento a la lineamiento oficial de ´no criminalizar la protesta social´.

“El presidente (Kirchner) entendió con mucho acierto que encaraba una etapa de grandes protestas sociales y de allí se generó lo que se ha dado a llamar la política de ´no criminalizar la protesta´”, citó textualmente. Sigue leyendo

Dia 66. Más alegatos de patoteros: Alcorcel, González y Pérez

En la misma audiencia se realizaron los alegatos de estas tres defensas. Rechazaron los hechos que se les imputan a sus clientes, solicitaron nulidades varias, negaron (sin refutar) la existencia de un plan criminal y apoyaron la desahuciada versión del ´homicidio en riña´.
Las defensas intentan ´descomponer´ las acciones de los acusados, como si éstas no estuvieran concatenadas. El crimen de Mariano es inescindible de las motivaciones políticas y económicas de sus instigadores, de las relaciones entre éstos, la Secretaría de Transporte y las empresas concesionarias del ferrocarril Roca y de los intereses que los asociaron.
Siguiendo el ´método´ de los defensores, en cambio, ´nadie´ mató a Mariano Ferreyra, los 17 imputados llegan a juicio como resultado de una sorprendente cadena de casualidades y -´en beneficio de la duda´- buscan refugiarse en la justificación del crimen aduciendo que se trató de una ´riña´.
Para sostener sus alegatos, los defensores derrapan sistemáticamente en la incoherencia, la arbitrariedad, la tergiversación de la prueba, el agravio a las víctimas, y protagonizan momentos verdaderamente bizarros.

Día 65: Alegato de Favale, uno de los autores materiales

Le tocó el turno para alegar a la defensora de Cristian Favale, Florencia Hegglin. Como era de prever, afirmó que no había “pruebas firmes” contra su defendido y solicitó su absolución.

En forma subsidiaria, planteó que si el tribunal considera acreditado que Favale efectivamente disparó contra los manifestantes, se lo condene por “agresión tumultuosa”.
Hegglin planteó la nulidad de varias de las medidas adoptadas durante la investigación. Criticó a la justicia de instrucción por haber permitido que la imagen de Favale se ´filtrara´ a los medios de comunicación.
Según la defensora, eso originó un “juicio paralelo” frente a la opinión pública. Su alegato se centró en tecnicismos judiciales, porque a la hora de refutar en concreto las pruebas reunidas contra Favale, la defensora encontró grandes dificultades para hacerlo.

Día 64: Alegatos de los “inocentes” Díaz y Pipitó

Hoy alegaron los defensores de Pablo Díaz y Francisco Pipitó, los abogados Mario Fenzel y Claudio Armando, respectivamente. Al igual que los defensores que los precedieron, ambos negaron la existencia de un plan criminal, aseguraron que se trató de una riña y realizaron una defensa integral de toda la patota.

Díaz: el ´jefe´ en el lugar de los hechos  
Pablo Díaz era, hasta el momento de su detención, el jefe de la ´comisión de reclamos´ de la línea Roca. El nombre con el que se denominaba (y denomina) al cuerpo de delegados del Roca es más bien un eufemismo, pues si algo no tiene cabida allí, son justamente los reclamos de los obreros ferroviarios.
Allí concurrieron muchas veces los obreros tercerizados para reclamar por su propia situación, con la esperanza de que el sindicato tomara alguna iniciativa. Se encontraron, en cambio, no solo con respuestas negativas, sino también con verdugueos y amenazas.
Agotada esa instancia, los tercerizados emprendieron una movilización independiente, por fuera de las estructuras formales del sindicato. El 20 de octubre de 2010, Pablo Díaz –como corresponde dentro de la rígida estructura jerárquica de la Unión Ferroviaria- fue el jefe ´operativo´ de la patota en el lugar de los hechos, en permanente contacto con ´El Gallego´ Fernández, quien se encontraba junto a Pedraza en la sede de la UF.

Día 63: El defensor de Fernandez justifica el homicidio

Hoy alegaron los defensores de Juan Carlos Fernández y Gabriel Sánchez. El primero, Alejandro Freeland, se explayó durante unas seis horas para dejar establecido el ´relato oficial´ de la patota, sobre los hechos ocurridos en Barracas.

Al segundo, Gustavo D´Elía, le alcanzó con apenas una hora.  Fernández está acusado como instigador de homicidio calificado y Sánchez, como autor material. Ambos enfrentan pedidos de prisión perpetua.
En sus alegatos, Freeland y D´Elía negaron la existencia de un ´plan criminal´, calificaron la agresión de la patota como “una riña mutuamente consentida” y pidieron la absolución de sus clientes. “¿Quién mató a Mariano Ferreyra?”, se preguntaron ambos defensores en sus respectivos alegatos. “No lo sabemos”, se contestaron a sí mismos. Sigue leyendo