Día 55: Las fábulas del Gallego y Gonzalito

El viernes, en la que fue la última audiencia del juicio por el mes de enero, ´El Gallego´ Fernández retomó su declaración indagatoria y contestó las preguntas de las partes. Luego, declaró Daniel González, uno de los patoteros –´el del cuello ortopédico´- que amenazaron a los periodistas de C5N. Por último, se reprodujo otro tramo de las ´escuchas´ judiciales captadas en los teléfonos de José Pedraza.

El debate se reanudará el 4 de febrero, con la inspección ocular en Avellaneda y Barracas, y continuará con audiencias los días martes y viernes, en la misma sala de Comodoro Py donde se han venido desarrollando hasta ahora.

“La única verdad es la realidad”

Luego de ausentarse de las dos primeras audiencias del año, “El Gallego” Fernández retornó al estrado, esta vez para responder preguntas de las partes y del tribunal. En las jornadas anteriores, se reprodujeron en la sala las conversaciones telefónicas que mantuvo tras el crimen de Mariano, captadas por la justicia durante la investigación. En ellas, Fernández aparece complotando contra el pase a planta de los tercerizados, organizando el encubrimiento de la patota y recibiendo la solidaridad de funcionarios dela Secretaría de Transporte y del Ministerio de Trabajo. Esas ´escuchas judiciales´ son demasiado elocuentes. La segunda parte del testimonio de Fernández fue todavía más pálida que la primera. Trastabilló en varias oportunidades, dio explicaciones descabelladas de varios de los diálogos captados por las ´escuchas´ y no se privó de agraviar a las víctimas.

Fernández reconoció que sabía de la movilización que harían los tercerizados desde la mañana del día anterior al crimen de Mariano; y que el ´paro´ que le propuso a Pedraza tenía por finalidad “evitar el corte de vías”. Pedraza, a su vez, lo consultó con Juan Pablo Schiavi. “La Secretaría de Transporte nos dijo que no (al paro) y no lo hicimos”, ´explicó´ Fernández y reveló así el peso del ministerio en el accionar del sindicato.

El 19 de octubre de 2010, por la noche, Fernández estuvo en la tribuna de Independiente con Ricardo Vitali, comisario mayor (RE) de la policía bonaerense, responsable de la seguridad en el Roca desde la época de Taselli. “Algo debí haber hablado con él” sobre la movilización prevista para el día siguiente, admitió. El 20 de octubre, Vitali estuvo en las vías junto a la patota y a la plana mayor de la División Roca de la Policía Federal.(La infantería de la bonaerense ´empujó´ a los manifestantes hacia el lado de Capital, donde la Federal primero liberó la zona y luego cubrió la retirada de la patota).

Fernández insistió con que la presencia de los ferroviarios fue una ´autoconvocatoria´, a pesar de que una docena de testigos de su defensa acreditaron que fueron convocados por los delegados dela UF para hacer ´acto de presencia´ en las vías e impedir el corte…

Sobre el ingreso de personal al ferrocarril, Fernández dijo que ingresaban todos los postulantes que él proponía; y admitió haber escrito a mano ´no ingresa´ en el currículum de Cristian Favale -hallado en su oficina durante un allanamiento- luego de que la imagen del barrabrava saliera en la primera plana de los medios de comunicación. La ´bolsa de trabajo´ del gremio, bajo el dominio de la burocracia, era la plataforma de reclutamiento de matones y alcahuetes. Según Fernández, luego de los ´familiares de los ferroviarios´ (Favale no era familiar de ningún ferroviario), la prioridad la tenían “las recomendaciones del espectro político: Secretaría de Transporte, Presidencia (dela Nación), Acción Social y hasta la Iglesia”. También los intendentes y concejales ´acomodaban´ punteros y familiares en el ferrocarril.

La agrupación Causa Ferroviaria –con la que militaba Mariano Ferreyra– impulsó, después de su asesinato, una fuerte movilización –con asambleas y marchas al Ministerio de Trabajo- por la recuperación de la bolsa de trabajo del sindicato y el ingreso de los verdaderos familiares. En las ´escuchas´, Fernández le ordena a Karina Benemérito que “los delegados se metan y hagan quilombo”. “Quise decir que los delegados hablen con la gente y sumen nombres a la lista”, fue la ´explicación´ que dio Fernández ante el tribunal.

Fernández también dio explicaciones descabelladas sobre otros tramos de las ´escuchas´ judiciales. Por ejemplo, que cuando le ordena a Vitali que mande a los ex tercerizados de seguridad “a un lugar frío” para “ponerlos en caja”, según Fernández quiso decir “que les den trabajo, aunque sea a la intemperie”. Una farsa.

“El Gallego” atacó miserablemente a las víctimas. Dijo que sus comunicaciones con Pablo Díaz apuntaban a que los ferroviarios se retiraran del lugar “porque son gente (los manifestantes) muy agresiva”.

“Nosotros no mandamos a matar a nadie. Sabemos que una cosa así es darle una bandera a estos grupos”, injurió Fernández a las víctimas. “El Gallego” está preso, acusado de ser el autor intelectual de la agresión ´aleccionadora´ que derivó en un asesinato.

Fernández trató de victimizarse. Dijo que “la cárcel es una forma moderna de tortura” y comparó su situación con la vivida bajo la dictadura. “Esta es una porquería que nos han hecho; alguien pensó que era más fácil tirarle el fardo a la Unión Ferroviaria”, afirmó. Cínico, sugirió la presencia de ´infiltrados´ en la movilización de los tercerizados y reclamó que se investigue a los trabajadores y militantes que fueron víctimas de la agresión criminal.

Fernández reivindicó la solidaridad que le transmitió Antonio Luna, el ex subsecretario de transporte ferroviario (el gobierno nacional lo sostuvo hasta que su procesamiento por las 52 muertes de Once resultó inminente). Fernández  coincidió expresamente con los dichos de Luna: también para él, la movilización de los tercerizados constituía “un ataque a todo el sistema ferroviario” y “al Estado”.

Por último, “El Gallego” afirmó que, entre Pedraza y él, “nunca existieron divergencias”. Lo único que confirma esta aseveración es que existió una ´unidad de mando´ en el plan criminal que acabó con la vida de Mariano Ferreyra.

La puesta en escena de ´Gonzalito´

Daniel González (´Gonzalito´) se destaca en el video de C5N como el matón de cuello ortopédico que aparece en cámara insultando a los manifestantes. Los tres periodistas del noticiero declararon en el juicio que él, Francisco Pipitó y Juan Carlos Pérez, junto a otros patoteros que no fueron identificados, los amenazaron y arrinconaron en el playón de Chevallier, para que no tomaran registro de la agresión que estaban a punto de cometer. González dio una explicación pueril: dijo que la presencia de la cámara “lo sorprendió” y que, aunque recriminó a la cronista, no la amenazó, sino que se encuentra preso “por hablar exaltado”.

´Gonzalito´ dijo que se enteró del corte de vías que iba a producirse por Patricia Carabajal, del secretariado dela Unión Ferroviaria, y que acudió “en defensa de los usuarios y de mis compañeros”. Según su relato, llegó directamente a Barracas, cuando los manifestantes se encontraban a 200 metrosde las vías. Repitió todos las muletillas de los acusados: que “alguien dijo ´ahí vienen´”, que entonces empezaron a correr y “yo corrí, sin saber por qué”, y que no vio nada, porque se encontraba “de la mitad del grupo para atrás” (si nos guiamos por lo que declaran los acusados, eran tantos en la retaguardia que, en la primera línea, no había nadie).

´Recordó´ que escuchó estruendos (“pensé que eran cohetes, pero el subconsciente me dijo que no eran cohetes”, sic) y entonces se ocultó detrás de un árbol. Detrás suyo, según dijo, se escondió Carlos Del Papa, quien supuestamente le advirtió de un tirador del lado de los manifestantes. (En su primera declaración indagatoria, durante la instrucción, ´Gonzalito´ no mencionó este ´detalle´, que las pericias desmintieron categóricamente. Por otra parte, cuando Del Papa declaró en el juicio oral, dejó varios indicios de que ni siquiera estuvo en el lugar del hecho: simplemente se prestó para meter ´carne podrida´ en la causa). ´Gonzalito´ lloró, pero dijo más mentiras que palabras.

Reconoció que él, Alcorcel y otros delegados, le pidieron a Fernández una reunión, “porque estábamos en todos los medios y teníamos miedo”. Esa reunión se realizó en Adrogué y estuvieron presentes Fernández, Karina Benemérito y otros dirigentes y abogados de la UF. (Los abogados del sindicato estaban intentando  ´tranquilizar´ a los ´muchachos´ cuando la policía irrumpió en el lugar y se llevó detenido a Pablo Díaz, el jefe dela Comisión de Reclamos que lideró la patota).

González declaró que no conocía a Favale. Le exhibieron imágenes en las que aparece ubicado exactamente detrás del barrabrava de Varela, en la apretada contra los tercerizados ocurrida en Constitución el 6 de septiembre de 2010, un mes y medio antes del crimen de Mariano. Allí, estuvieron juntos varios de los protagonistas de lo que ocurriría en Barracas el 20 de octubre.

Más ´escuchas´ y final de la audiencia

Sobre el final de la audiencia, se reprodujeron más ´escuchas´ de los teléfonos de Pedraza. La mayoría versaba sobre el intento de soborno a los jueces dela Cámara de Casación, por el cual Pedraza también se encuentra procesado, en una causa aparte, junto a otros cuatro cómplices. Esos diálogos –además de tener varios tramos desopilantes – confirman que los camaristas estaban bien dispuestos a participar de la maniobra, e incluso, hacen llegar sus agradecimientos al secretario general por ´atenciones´ anteriores. Sin embargo, los tres magistrados involucrados fueron sobreseídos por el juez de instrucción, Luis Rodríguez.

El juicio se reanudará en febrero. Estamos en la recta final.

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