Día 52 – Declaración del 2º de la Unión Ferroviaria, volantazo desesperado *

* Gentileza de marianoferreyra.com.ar

El viernes 28 de diciembre, en la última audiencia del año, el reo Juan Carlos “Gallego” Fernández, segundo de la Unión Ferroviaria, responsable del asesinato de Mariano, junto a su mandamás Pedraza, pidió, inesperadamente prestar declaración indagatoria. Hasta ahora la única estrategia de los detenidos por impertir órdenes criminales, había sido el silencio.

En el Ring

En primer lugar, como estaba previsto, declaró como testigo José ´Dinamita´ Pérez, un ex boxeador, actualmente juicio-mariano-pedraza-gallego-y-diaz-300x199ferroviario, que fue quien puso en contacto a Cristian Favale con Pablo Díaz, el jefe de la Comisión de Reclamos del Roca. Díaz dirigió a la patota que atacó a tiros a los tercerizados y militantes en el barrio de Barracas. El testimonio de Pérez fue de una valentía enorme –fue brutalmente golpeado y amenazado por la bandas de la burocracia ferroviaria, a las que conoce perfectamente-, absolutamente honesto y, por varios motivos, conmovedor. Incluso fue sometido a un careo con Favale, y Pérez se mantuvo en sus dichos, con la mirada en alto hacia el tribunal.

Luego del testimonio de ´Dinamita´, y de manera sorpresiva –porque no había sido anunciado con anterioridad-, prestó declaración indagatoria Juan Carlos “Gallego” Fernández, mano derecha de José Pedraza en la Unión Ferroviaria. Su declaración quedó inconclusa: Fernández solamente respondió al cuestionario que había ensayado con su abogado defensor, pero el interrogatorio de las partes –accedió a que se le preguntara-, fue diferido por el tribunal para cuando se reanuden las audiencias, el próximo 15 de enero. Fernández, con apacibilidad impostada, mintió en grandes cantidades y recitó un guión que se da de bruces con las decenas de testimonios que se escucharon en la audiencia, con las escuchas judiciales y con muchos otros elementos de prueba acumulados en la causa.

 

´Dinamita´ Pérez

José ´Dinamita´ Pérez vive muy humildemente en una barriada de Florencio Varela, con su mujer y sus hijos. Fue boxeador profesional (“peleé con campeones del mundo: tuve 51 peleas y un solo knock out técnico”), tercerizado de la empresa Servicio Express y luego pasó a planta, para desempeñarse como guardabarrera en el Roca. Hace más de cinco años que es ferroviario. Llegó a la causa por intermedio del periodista Diego Rojas, quien lo entrevistó para el diario Perfil a raíz de una feroz golpiza que había sufrido a manos de una de las bandas delictivas que operan en el ferrocarril. Rojas mencionó a Pérez durante su declaración y, tanto la defensa de Favale como nuestra parte, solicitamos que fuera convocado como testigo.

De entrada, Pérez dijo conocer a los imputados Favale (“vive a un par de cuadras, es conocido del barrio”), Francisco Pipitó (“lo conozco de las barreras”), Juan Carlos Fernández (“al Gallego lo conocí en el Día del Niño, lo saludé como jefe del gremio”) y Pablo Díaz (“lo conozco del trabajo. Yo soy empleado y él era más el jefe. Cualquier cosita, tenía que hablar con él”). Apenas subió al estrado, explicó que estaba nervioso, porque había sido molido a golpes y amenazado varias veces. “Me pegaron porque decían que me había quedado con plata. A mí me mandaban a comprar dólares y me pagaban quinientos pesos. Cuando otro compañero me explicó que eso era lavado de dinero, fui hablar con el que me había mandado a comprar y casi me matan a golpes”. Sus ´empleadores´ eran la banda de Saldaña y compañía, que operan en Ferrobaires y que ya fueron mencionados varias veces en este juicio, sin que ello ameritara, hasta el momento, ninguna medida por parte del poder político. Entre otros, esa mafia fue fuertemente denunciada por Alfonso Severo, cuya desaparición continúa siendo un misterio absoluto.

Pérez relató que Favale le pedía insistentemente que lo hiciera ingresar al ferrocarril, hasta que finalmente le entregó el teléfono de Pablo Díaz. Poco tiempo después, lo encontró a Favale trabajando de limpieza para una tercerizada. Tiempo más tarde, Pérez y Favale se volvieron a cruzar, en una panadería del barrio, allá en Varela. Entonces, Favale le dijo a Pérez que “iba a pasar al Roca, para correr a los tercerizados cuando hacían un corte. Esto fue antes de que lo maten a Ferreyra, que ya los habían corrido un par de veces”.

Los defensores lo atacaron. Le preguntaron si Diego Rojas le pagó por la nota, si le había sugerido qué decir, si conocía a Alejandro Benítez –el testigo protegido que llegó a la causa de la mano del gobierno, también boxeador- y le preguntaron detalles sobre ese segundo encuentro con Favale, todo con el objetivo de restarle credibilidad. Lograron lo contrario: ´Dinamita´ devolvió los golpes uno a uno y su relato ganó mayor precisión y volumen. Contó tramos de una vida personal durísima; entre otros, cómo fue su experiencia como tercerizado: “estábamos en negro, no cobrábamos nada, no nos pagaban en fecha”.

Respecto a la mafia de Ferrobaires, hizo denuncias muy fuertes. “Cuando lo matan a Ferreyra , pasan un día o dos, y Mario Galván me pasa a buscar por la garita para traerme a Plaza Constitución. Entonces, me dice ´che, José, ¿podemos guardar las armas en tu casa? Porque va a haber allanamientos en la casa del gordo Saldaña y en Encomiendas´. Tenían armas de todo tipo, hasta chalecos anti balas. Yo le dije que no, en mi casa no, yo soy humilde, tengo familia, yo no soy de esos. Al día siguiente, me dijeron que no pasaba nada. Cuando empezaron a hacer los allanamientos, ellos sabían todo. Después me cagaron a palos”. También dijo que, luego de la nota publicada en Perfil, recibió un llamado de Saldaña, para apretarlo. Y que uno de sus compañeros de trabajo, de apellido Ruiz, le dijo que, si iba a declarar este viernes, “´fijate bien lo que vas a decir de ´Harry´´. ¿Cómo sabía que yo venía a declarar, si yo solamente lo había comentado con mi mujer?”. Ni siquiera las partes teníamos la certeza de que ´Dinamita´ hubiese sido convocado a declarar para hoy. Pérez solicitó a viva voz al tribunal que le pusieran custodia, y le fue concedida inmediatamente.

Apenas terminó de declarar, Favale pidió hacer una manifestación ante el tribunal: admitió que Pérez fue quien lo puso en contacto con Pablo Díaz, pero negó todo lo demás. Solicitó un careo con ´Dinamita´, que los jueces le concedieron por unanimidad. El punto en discusión era ese segundo encuentro, en la panadería de Varela, que Favale negaba terminantemente. Puestos frente a frente, Favale increpó a Pérez con modos de matón, pero ´Dinamita´ se mantuvo firme y ratificó todos sus dichos, con la vista en alto hacia los jueces.

Esta vuelta, Pérez se impuso por knock out.

 

“El Gallego” Fernández, burdo intento por negar la realidad

Apenas terminó el testimonio de ´Dinamita´ Pérez, el tribunal anunció que declararía Juan Carlos Fernández, “El Gallego”. Esto significa un cambio de actitud de parte de quienes, desarrollado ya prácticamente todo el juicio, han presenciado decenas de testimonios que acompañan las contundentes pruebas que ratifican el armado de un plan criminal bajo el comando de la cúpula de la Unión Ferroviaria.

En lo que –en principio- sería la primera parte de su testimonio, contestó a un cuestionario prolijamente ensayado con su defensor, Alejandro Freeland. En una segunda instancia, a mediados de enero, Fernández responderá a las preguntas del resto de las partes. Ese intervalo fue decisión del tribunal, ante una audiencia que se prolongaba más allá de lo previsto.

Antes que nada, un dato: el vínculo entre Fernández y su abogado, Freeland, viene a través del ex presidente del Club Atlético Independiente, Julio Comparada, de quien Freeland es también abogado. Comparada se encuentra procesado por sus vínculos con la barrabrava del club y por numerosas estafas. A su vez, “El Gallego” es un activo hincha del rojo de Avellaneda y dirige una agrupación de ferroviarios del club. Toda muy buena gente…

El testimonio de Fernández no esclareció nada. Se limitó a contradecir todo lo acumulado contra él en el juicio, consistente en numerosos testimonios y pruebas inapelables.

El cuestionario de su defensor se dividió en ejes:

Ingresos al ferrocarril: Fernández admitió que los postulantes pasaban por manos del sindicato, ya que “así figura en el convenio”. “En general la mayoría (de los postulados) era por las organizaciones (sindicales); pero al ser una empresa del Estado, siempre hay motivaciones y entran por política”. Dijo que desde 2007, con Ugofe, habían hecho ingresar a unos 800 ferroviarios. Admitió que Favale figuraba en los listados recomendados, pero negó tener algún conocimiento particular sobre él. “Finalmente, los que deciden si ingresan o no, son las empresas”.

Sin embargo, en las escuchas de la causa, Fernández aparece digitando hasta la asignación de tareas de los empleados, impartiéndoles órdenes directas al respecto a los gerentes de Ugofe.

Tercerizadas: “En junio del 2007, cuando viene la UGOFE, la primer tercerizada que entra es de seguridad, un sector que nosotros no representamos. Nosotros nos opusimos a que las tercerizadas hicieran trabajos de vías y de limpieza. Cuando comienza a entrar personal de limpieza, en octubre del 2007, firman un acta con nosotros, y llegamos un acuerdo de que tenían que tener todos las relaciones convencionales y estar representados por el sindicato de maestranza, porque sabíamos que después venia el reclamo. Tratábamos de que todo el personal, a la larga o a la corta, sea ferroviario. Luego, se prorroga el plazo hasta marzo del 2008. Ahí empezamos a plantear el tema del salario, para que estuviera por encima de lo que le correspondía por convenio, incluso a los de seguridad”. Sin embargo, tales ´reclamos´, “no los incluíamos en las actas”. Una farsa. La Unión Ferroviaria aceptó, en principio, la incorporación de tercerizadas por un plazo de 30 días, que luego se prolongaron a… ¡tres años! Por otra parte, esa acta deja expresamente aclarado que el personal de las contratistas “no será considerado personal ferroviario”, y habla vagamente de “equiparación salarial”, sin fijar plazos ni otras especificidades. No hay registro de un solo reclamo de la UF por el pase a planta de los tercerizados, que ganaban un tercio del personal convencionado y carecían de conquistas elementales, tales como la estabilidad laboral. Fernández dijo que aun hoy continúa tercerizandose el trabajo de obras y, al estilo Rojkés de Alperovich, afirmó que “tercerización hubo y habrá siempre”.

Sobre la cooperativa Unión del Mercosur, se deslindó completamente de su administración, y dijo que “estaba administrada por trabajadores ferroviarios”. De un ´comité directivo´ de cinco miembros, al menos tres eran integrantes del secretariado nacional de la Unión Ferroviaria y un cuarto, era la cuñada de José Pedraza. Negó que hubiera despidos en la ´cooperativa´, algo que desmienten los telegramas que recibió el activista (despedido de Unión del Mercosur) Pablo Villalba.

Elecciones en el sindicato: en este punto, Fernández se limitó a señalar los resultados de las últimas elecciones en el Roca. “Ganamos porque somos los mejores”. Obviamente, Fernández no hizo referencia a los estatutos antidemocráticos de la Unión Ferroviaria, ni volvió sobre los “800 compañeros que hicimos ingresar desde 2007 hasta la fecha”, ni tampoco sobre el monopolio ´verde´ de la junta electoral, mucho menos sobre el apoyo directo que recibe el oficialismo del gremio por parte de la empresa y el Ministerio de Trabajo.

 

El relato del criminal

Sobre los hechos del 20 de octubre de 2010: Fernández admitió que tenía conocimiento de la movilización de los tercerizados desde el día anterior, pero dijo que “lo que tenía en la cabeza el 19 de octubre era la clasificación de Independiente para la final y las paritarias, porque estábamos en la segunda etapa de los acuerdos”. Recordó haber tocado, sin embargo, el tema con Pedraza, al que le sugirió proponerle al entonces Secretario de Transporte, Juan Pablo Schiavi, “parar los trenes”. Obviamente, se trataba de una ´medida de fuerza´ contra los obreros más explotados de su propio gremio (¡súper explotados hasta por el sindicato que debía representarlos!). Por supuesto que negó “haber ordenado matar a alguien” y dijo que esta causa “es un relato armado”. Fernández insistió con que la presencia de ferroviarios en Avellaneda, ese día, fue una “autoconvocatoria espontánea”, algo que a esta altura del juicio, suena completamente ridículo. Luego, junto a su abogado, repasaron frente al tribunal uno por uno los llamados que Fernández mantuvo los días 19 y 20 de octubre de 2010, inventando una historia para cada uno.

 

La realidad

Lo cierto es que, aquel 20 de octubre, llamó ni más ni menos que ¡quince veces! a Pablo Díaz, entre las 7:46 y las 15:47 horas. Luego del segundo llamado, Díaz se comunica a su vez con Cristian Favale, quien siete minutos más tarde inicia una retahíla de comunicaciones para reunir a su propia tropa, que actuaría como fuerza de choque contra los tercerizados. Una de las comunicaciones clave, en ese lapso, se produjo a las 13:23 horas, esto es, apenas unos instantes antes de la agresión homicida.

 

La organización vertical

Por último, negó que la Unión Ferroviaria fuese una “organización vertical” y que hubiese tenido otros choques con los tercerizados, a los que intentó pintar como ´violentos´, amalgamando hechos de índole diversa, que nada tienen que ver con el tema. En ningún momento, Fernández hizo referencia a la patoteada del 6 de septiembre de 2010 contra los tercerizados, en el hall de Constitución, cuando éstos intentaban bloquear las boleterías y realizar una conferencia de prensa. Allí estaban varios de los actores que intervendrían el 20 de octubre: por caso, Pablo Díaz y Cristian Favale.

Una vez agotado el cuestionario preparado por su abogado defensor, sonó la campana. Como dijimos antes, Fernández continuará declarando a mediados de enero.

 

Final

El tribunal hizo varios anuncios durante la audiencia. En primer lugar, que el juzgado de instrucción de la causa halló fotografías aportadas por Omar Merino -militante de Causa Ferroviaria-, que se creían extraviadas. En segundo término, que la Cámara de Casación había rechazado las recusaciones contra el tribunal y contra el fiscal ad hoc, Mariano Domínguez.

Las próximas audiencias tendrán lugar los días 15, 16 y 18 de enero, y 4 de febrero.

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