Día 51: Se acerca el final y declara un patotero

La audiencia número 51, anteúltima del año en el juicio por el asesinato de Mariano Ferreyra, tuvo como principal elemento la declaración de Francisco Salvador Pipitó, uno de los miembros de la patota imputada por el homicidio. Señalado como uno de los responsables de las agresiones y de atacar a los periodistas de C5N que cubrían la manifestación, dijo que está “preso hace dos años y medio por una mentira”.

Pipitó fue el último en declarar –luego de un policía y un ferroviario que participó del ataque- y advirtió que sólo respondería preguntas de su abogado. En su relato, aseguró que ese 20 de octubre estaba de licencia pero que se enteró del corte de vías en
DYN37, BUENOS AIRES 20/10/10
Constitución, a donde se dirigió para “ir al médico porque no podía dormir bien”. Al peguntar por el jefe de la comisión de reclamos Pablo Díaz, imputado y señalado como quien dirigía las acciones en el ataque durante todo el juicio, se enteró del corte y volvió a su casa. Pero en el trayecto encontró compañeros “conocidos” en Avellaneda y se bajó del tren.

Junto a ellos siguió a los manifestantes “del Partido Obrero”, con quienes se intercambiaron piedrazos cuando intentaron subir a las vías cerca del Punete Bosch. Luego, según relató, se fue a comprar gaseosas y se sorprendió por los gritos de sus compañeros. “Ahí vienen”, aseguró que decían. Y dijo que no los vio, pero que corrió igual para acompañarlos. Luego se fue e indicó que se enteró de los heridos por un periodista de TN.

“Yo jamás agredí a la periodista ni la agarré ni le falté el respeto”, dijo en referencia a Gabriela Carchak, periodista de C5N agredida durante el hecho y que ya declaró en la causa. “Ella dice eso y es todo mentira, jamás maltrato a una mujer. Y cómo voy a lastimar al asistente de cámara si está a 4 metros, no lo escupí ni le pegué patadas como dijeron. Está todo en los videos”, insistió Pipitó. 

A pedido de su abogado, precisamente, se le exhibieron los videos de C5N con el crudo de los incidentes. Allí se señaló a él mismo –“el de campera azul con raya blanca”- y mostró cuando encuentra a Carchak. “Un compañero, González, les recriminaba fuertemente por darles voz a los del Partido Obrero y no a nosotros. Yo también le recrimino eso, pero no la agredo”, insistió Pipitó, que también aseguró que no vio armas en ninguno de los sectores. “No vi armas ni de nuestro lado ni del Partido Obrero”.

Luego aseguró que nunca insultó por lo bajo a la periodista y que, “si así fuera, se esucharía en los videos”. “No dije nada que no se escuché ahí”, dijo. Pero luego, minutos más tarde y envuelto en su crédulo relato, dijo que le advirtió a la periodista que podían lastimarlas con los piedrazos y que se cubriera: “Eso no se escucha en la grabación, pero se lo dije”. A tal punto llegó su desmentida inverosímil.

Pipitó, como le repitió el presidente del Tribunal Oral en lo Criminal número 21, no está obligado a decir la verdad, puesto que está imputado. Es decir, que puede mentir o guardarse partes del relato y nadie lo juzgará por ello. Se notó.

Antes del “patotero”, había declarado otro ferroviario participante de la “corrida”, aunque aseguró que no sabía qué pasaba, que hizo acto de presencia y que corrió para acompañar a los suyos, pero que no vio que los otros avanzaran sobre ellos. Eso sí, Adrián Juárez-que entró a trabajar poco tiempo antes del asesinato por intermedio de su padre también ferroviario- aseguró ver un arma “del otro lado”. Sin embargo, en las precisiones describió a un hombre con remera blanca, mochila negra y que se ubicaba entre los dos grupos. Fue la única respuesta que tuvo, puesto que luego se limitó a decir que “no sabría precisar” y “no sabría decir” nada más.

También declaró un policía que no tuvo nada para aportar. De esta forma, se dio por concluida la fase testimonial del juicio y se dio paso a las escuchas. En las primeras cintas había comunicaciones de Juan Carlos “Gallego” Fernández con otros ferroviarios, organizando protestas y maniobras por las detenciones que iban ocurriendo. También mencionan al “pibe Juárez que va a declarar que vio armas del otro lado” y presionan a Antonio Luna –ex subsecretario de transporte y hombre de La Fraternidad- para que los libere de las investigaciones. Turbio de toda turbiedad.

La última audiencia del año será el viernes 28 y luego retomarán durante la feria judicial: 15, 16 y 17 de enero. Podrán declarar los imputados que lo requieran, se entregará el material del juicio y se hará una inspección ocular en el lugar del crimen. Luego sí, el 4 de febrero comienzan los alegatos. La sentencia está cada día más cerca.

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