Día 49: Balas asesinas.

La audiencia número 49 fue corta y al hueso. Terminaron de declarar los peritos y la semana próxima se acabarán los testimonios, para dar paso a las escuchas y luego a los alegatos. Esto sería en los últimos días de enero. Sobre el principio de la audiencia se confirmó, además, que el viernes 21 de diciembre declarará finalmente uno de los imputados de la patota: Francisco Pipitó.

 

Con respecto a las quejas y victimizaciones reiterativas de Alejandro Freeland –abogado de Juan Carlos “gallego” Fernández- y su pedido de que las querellas le proveyeran garantías frente a un eventual fallo absolutorio de los acusados, el tribunal desestimó sus Elsa Rodríguez presente en la jornadaúltimas bravuconadas y le impuso las costas del trámite. Y luego, sobre el final de la audiencia, rechazaron incorporar los videos de la represión ocurrida el pasado martes frente a la Casa de Tucumán en la CABA, por no responder al objeto procesal.

 

En cuanto a los testimonios del día, los primeros en declarar fueron los peritos médicos que verificaron las lesiones. En primer lugar, fue el turno de la doctora Silvia Palomero, quien revisara a Elsa Rodríguez, Nelson Aguirre y Ariel Pintos.

Lo primero que dejó en claro la doctora es que la vida de Elsa estuvo en serio peligro, que requirió de asistencia mecánica y que las secuelas son propias de las graves lesiones recibidas. Luego habló sobre las lesiones que tenía Aguirre y, ante una pregunta del abogado Armando –defensor de Pipitó- que quería saber la distancia del disparo, le aclaró: “Eso es balística externa, es patrimonio de los expertos en balísticas, no de los médicos. La balística externa es desde que sale el proyectil desde la boca del arma hasta que alcanza el blanco. Uno puede inferir la distancia y posición con marco de probabilidades de la víctima y agresor. Y después está la balística médico legal, donde los médicos podemos opinar qué aspecto tienen las lesiones. Lo máximo que podemos inferir es a corta distancia, larga distancia, a boca de jarro y nada más. Por eso no le puedo dar esa información”.

El siguiente médico en prestar testimonio fue Oscar Agustín Losetti, quien realizara la autopsia de Mariano Ferreyra. Lo primero que debió aclarar es sobre la lesión que tenía Mariano en la tibia, sobre la que no descartó que fuera producto de un balazo que no penetrara el cuerpo. De todas formas, lo que dejó en claro es que había un golpe importante –y que estaría tomándose la pierna cuando finalmente recibió el disparo fatal en el abdomen- que llegó a dejar una contusión en el hueso. A continuación, describió con precisión el recorrido de la bala que mató a Mariano: hígado, diafragma, pericardio, sigue ascendiendo hasta el pulmón izquierdo donde queda alojada y desde donde se extrae luego.

A pregunta del abogado Medina, del CELS, Losetti explicó que Mariano murió por las lesiones que le provocara el proyectil y que el mismo tuvo una trayectoria lineal, sin rebotes dentro del cuerpo, aunque atravesando costillas –lo que podría explicar algunas deformaciones de la bala-. La claridad del doctor, ilustrando las explicaciones con su cuerpo y con los dibujos y elementos utilizados por él en su trabajo, despejó cualquier intento de manipular su declaración.

Los últimos testimonios fueron de Díaz y Rojas, dos peritos de la División Balística de Gendarmería. El primero de ellos solo constató las deformaciones de la bala asesina y la existencia de un rebote que, aún sin precisión, presupone un ángulo de disparo de 45°. Esta “hipótesis”, explicó el testigo, es un tanto conjetural.

Ante las desesperadas argucias de la defensa para fabricar rebotes oníricos, el perito descartó que pudiera rebotar la bala en la pared y luego dar en Mariano. Es decir, si hubo un rebote, se produjo en el camino hacia el cuerpo de Mariano, y no con el proyectil disparado hacia otro lado.

Por su parte, Rojas explicó que se propuso la hipótesis –probable, no cierta- de que la bala rebotara en la calle antes de entrar en el cuerpo de Mariano. Es la más probable dada la herida ascendente que presentaba. Una vez más, descartó la chance de un rebote en la pared. Luego, ante el pedido de la querella explicó el efecto “dedazo”, que ya nombraran otros peritos. En sus palabras: “Yo empuño el arma, en vez de hacer un recorrido con una fuerza despacio pero constante, hago este efecto rápido y el arma tiende a bajar o moverse a los costados, pero el arma va para abajo.  Eso es lo que yo veo en los tiradores principiantes. Con la práctica ese defecto se corrige”.

Para el final quedó lo más relevante, cuando certificó que la bala que mató a Mariano fue disparada por la misma arma que hirió a Elsa. Es decir: un homicidio y un intento de homicidio, sin más. A instancias de la defensora de Favale, Rojas explicó lo que se tiene en cuenta para esta identificación entre balas: “En principio que los dos proyectiles sean del mismo calibre, luego que tengan la misma cantidad de estriado, que posean el mismo ancho de cámara y, por último, en las marcas propias y características del rayado de ese cañón”.

-¿Se pueden comparar los tres juntos o de a dos? –pregunto Hegglin, en relación a tres balas que se utilizaron en la comparación.

-Realicé la comparación de proyectil identificado como Pedriel y Luján –el que se extrajo de Mariano- y un plomo encontrado en la ochava, para ver si son de una misma arma de fuego.

-¿Y a qué conclusión llegó?

-El fragmento –dijo Rojas en referencia a la porción de bala extraída de la cabeza de Elsa Rodríguez-, establece que se trató de un calibre 38 especial. Ese fragmento y el proyectil de plomo desnudo, extraído en autopsia, fueron disparados por un mismo revolver.

-¿Pero comparó los dos?

-Sí, comparé el fragmento con el de la esquina y la de la autopsia con la de la esquina. Y así concluí que las tres eran de la misma arma.

-¿Y hay margen de error? –quiso saber desesperada la defensora de Favale.

-No, si consigno que hay identidad es porque estoy convencido de que son de la misma arma.

Con esa lapidaria respuesta cerró el testimonio ante el desahucie de la defensa. Luego se desistió el último testigo y se supo cómo continuaría el juicio. Se incorporó como prueba la entrevista (http://www.perfil.com/ediciones/2012/11/edicion_731/contenidos/noticia_0048.html) que realizó Diego Rojas en PERFIL al ex directivo de la UF Germán Aguirre, y el martes además del propio Rojas, declararán Aguirre y el dirigente de UF desistido por las defensas, Humberto Martínez, que fue nuevamente convocado por el tribunal.

Cada vez falta menos.

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