Día 44: No hay policías que alcancen para exculparlos

En  la audiencia de hoy todos los testigos volvieron a ser policías de la Federal. Tres de ellos propuestos por la defensa del agente David Villalba, el integrante de la División Video de esa misma policía, afectado al operativo del 20 de octubre de 2010, cuya función era registrar en video todas las alternativas de los sucesos y que, sin embargo, dejó de filmar entre las 13:33 y las 13:39, exactamente los seis minutos que duró el ataque criminal de la patota.

En su explicación ante la jueza de Instrucción acerca de por qué dejó de filmar en el momento del ataque, Villalba intentó justificarse diciendo que trataba “de ahorrar cinta y batería”.

A pesar de estar allí con la expresa indicación de registrar eventuales incidentes, cesó de grabar justamente cuando el centenar de patoteros -que ya había agredido a los manifestantes minutos antes- emprendió la carrera contra ellos.

Los tres policías que testificaron hoy hicieron esfuerzos para mostrar que Villalba no conocía mucho de la tarea que le encomendaron y, por lo tanto, podría haber dejado de filmar porque no sabía bien lo que hacía o porque no fueron claras las órdenes que recibió.

Eso sí, los testigos policiales se cuidaron bien de no incriminar, por eso, a sus superiores.

Y, por último, trataron de mostrar todas las “limitaciones” que tienen los equipos con los que contaban para el espionaje sobre “los tercerizados”, como reconoció el cuarto testigo, el comisario general Ricardo Faranna –retirado un par de meses después del asesinato de Mariano- que pertenecía a la División de Información  de la Federal.

Tratando de exculpar a Villalba y a “la fuerza”.

El primer testigo fue el sargento 1° Cesar Miguel Barrionuevo, que compartía las tareas de videovigilancia con Villalba.

El testigo dijo que a Villalba “cubria desde la estación , arriba de las vías, a 130 metros”.

“Y a qué distancia la imagen se cubre con nitidez?”, se le preguntó.

La respuesta fue que a 70 u 80 metros y, dijo Barrionuevo, “si la cámara se tiene en el hombro se pierde nitidez”. Respecto del sonido , dijo que es ambiental y que sólo tienen el micrófono de la cámara.

Intentan, así, mostrar las “limitaciones” y “dificultades” que tienen para realizar el espionaje, tratando de ocultar la maniobra de ocultamiento del ataque de la patota.

Estaba ahí para grabar escenas de los “incidentes” (al igual que Villalba), dijo que “no filmaron” el ataque de la patota “para cuidar la batería” y, además, aseguró que “no sabía lo que sucedía”, que “luego me entere por la tele”. El, que estuvo metido en el medio del operativo. Y filmando.

Otro de la Federal

El siguiente testigo fue el cabo 1° Federal, Nicolás DeMarco, del departamento de exteriores de Video.

Fuimos con el camión satelital que trasmitte la imagen de videos  a la Dirección General de Operaciones (DGO)”, reconoció De Marco, en una muestra de que habían ido como espías contra los “tercerizados”.

“El camión –agregó- estaba debajo del terraplén en la calle”, donde estaban los compañeros, para más datos.

Dijo que a Villalba, (pobre), “yo le explique cómo debía usar la cámara , le di una explicación breve, de cómo hacer para grabar, lo instruyo en la parte de directos. Nadie se encarga de dar cursos teóricos practicos, se lamentó Barrionuevo.

Para justificar que no están filmados justo los seis minutos del ataque de la patota, el testigo afirmó que “el corte (en la filamción) es habitual.

¿Y de que depende?, se le inquirió.

“Del cansancio por tener la cámara al hombro”, respondió Barrionuevo quien parece entender que, a Villaba, los seis minutos del ataque de la patota le alcanzaron para descansar el hombro y que no era importante para filmar que si cien o doscientos tipos corrieran con palos y piedras a un grupo de trabajadores donde había mujeres y niños.

Y que cometieran un asesinato y dejaran heridos a otros compañeros.

Consultado respecto de quien establece que se deje de filmar, el testigo sostuvo que “lo debe resolver el jefe de servicio”, incriminando a sus superiores, pero de inmediato dijo que “el que maneja la cámara tiene la posibilidad de decidir. Tiene que tener en cuenta los factores geográficos”, acotó tratando de desligar a los mandos de la responsabilidad.

Otro olvidadizo, que se acuerda lo que le conviene

Luego testificó el cabo 1° Maximiliano Rodrigo Alegre, de Exteriores de Video, la misma división y brigada en la que se encontraba Villalba.

Dijo que él fue uno de los que intruyó a Villalba el manejo básico de las cámaras. Pero, pese a eso,  no recuerda haber tenido contacto con el acusado ese dia.

“Se graba lo que sea para interés institucional y por orden del jefe puede no grabarse”, dijo Alegre y añadió que “la directiva se la dan de filmar o no filmar lo que está sucediendo”, y añadió que “no es una filmación constante”, tratando de seguir la misma coartada que los anteriores.

Uno de más arriba

 

Al banquillo (de los testigos) subió luego el Comisario Faranna, de la División de Información  de la Federal.

Desde el arranque reconoció que en la Policía “tenemos una División conformada por seis policías que van siguiendo el movimiento de los tercerizados y gremios en general en el sentido de establecer si va a haber movilizaciones, cortes de vías, etc.”, una forma edulcorada de aceptar el espionaje policial sobre las organizaciones sociales y políticas.

Sin tapujos –quizá porque lo retiraron a fines del 2010- Faranna reconoció que conoce “al señor Pedraza” y que mantuvo “una reunión, en la Subsecretaria de Transporte, con él y con el señor (Juan Carlos “Gallego”) Fernández por una  situación relacionada a mi función” policial.

Este hombre, de cercanías con la burocracia, testificó luego que:

  • “El servicio (de Policía) estaba para los tercerizados, ya que no se tenía ninguna noticia de la UF”.
  • “La Unión Ferroviaria sistemáticamente se negó a sumarse a los reclamos porque (a los tercerizados) no los considera ferroviarios”.
  • “Pedraza y la UF no comulgan con los tercerizados”.
  • “La Union ferroviaria nunca cortó las vías, y no apoyaba los cortes”.
  • “Yo creo que las diferencias son de orden ideológico”.
  • Y completó: “Los tercerizados reclamaban reincorporación de personal y en esto entiendo que chocaría con los intereses de la Unión Ferroviaria”.

Efectivamente, el reclamo de los tercerizados chocaba con el negociado armado por la burocracia, con la anuencia del gobierno y de la Ugofe. 

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