Día 43: La triada siniestra entre Estado, empresa y sindicato.

-Conozco a Pedraza y a Juan Carlos Martínez.

Lo primero fue un gafe. Martínez, dijo el testigo, y quiso decir Fernández, el gallego Fernández, pero no se dio cuenta hasta que se lo indicaron. Entonces alzó la vista, sonrió y dijo si si, claro, Fernández. De remera verde fosforescente, con un bronceado pocas veces visto en prisión, en tercera o cuarta fila, el gallego lo miraba en silencio. Era uno de los cuatro imputados que acudieron a la audiencia número 43 del juicio que se lleva a cabo en los tribunales de Comodoro Py. Tenía, claro, especial interés en presenciar las declaraciones de dos de los tres testigos del día: el gerente de Recursos Humanos de UGOFE, Héctor Messineo, y el ex secretario de Transporte de la Nación, Juan Pablo Schiavi. 

Cuando el ex secretario -imputado en la causa por la masacre de Plaza Once del 22 de febrero pasado- acabó su juramento, comenzó el interrogatorio del abogado defensor de Fernández, Alejandro Freeland. Schiavi era un testigo de concepto -no presencial- aportado especialmente por esa defensa. En su rol de testigo, dijo que se enteró del “crimen de Ferreyra por la tarde del 20 de octubre de 2010, durante una entrevista con enviados del Banco Mundial en el Museo Casa Roca, luego de retirarse del Congreso de Latin Rieles en el auditorio de la Unión Ferroviaria. Allí, en dicho auditorio, estuvo –según dijo- cerca de 40 minutos en los que posó para la foto y dijo las palabras inaugurales del evento. También alcanzó a comentar con su compañero de butaca sobre lo que “estaba sucediendo esa mañana”.

-¿Cortaron las vías? –preguntó a su interlocutor.

-Sí, parece que sí… –dice que alcanzó a responderle éste en el breve lapso en que estuvieron ahí sentados. Era José Pedraza, que un día antes ya le había avisado del posible corte. 

La declaración de Juan Pablo Schiavi se produjo cuando se cumplieron 9 meses de la masacre de Once, algo que él mismo remarcó cuando le preguntaron por la existencia de tercerizados en los servicios públicos y sus porqués. El ex secretario, que en todo momento se mostró fiel al actual Gobierno Nacional, se encargó de fustigar los contratos de concesiones que se arrastraban “de los 90” con esas prácticas –“como en el Sarmiento y el Mitre, justo que hoy se cumplen 9 meses del accidente”, dijo-, pero asimismo dijo que la tercerización tiene mala prensa. En sus dichos: “Una palabra no puede bastardear un procedimiento. Hay casos en que no se puede incorporar a planta porque no forman parte del núcleo central del trabajo”.

Durante su relato, Schiavi dejó en claro que la posición del Gobierno Nacional respecto de las tercerizaciones –“que están en todas las concesiones y empresas de servicios públicos”, según dijo- es, al menos, ambigua. Como lo expresara el ministro de Trabajo Carlos Tomada en reiteradas ocasiones, ellos sí ven tercerizaciones “buenas”.  “Hasta 2010 –relató Schiavi sobre los ferroviarios de la Línea Roca- no había decisión de incorporarlos. La Unión Ferroviaria, aunque no sé si formalmente, nos pedía que atendiéramos el tema”. Ante las preguntas de la querella en busca de precisiones sobre si la UF hacía presentaciones o quejas sobre el tema, Schiavi reculó y acabó admitiendo que quizás se limitaban al “problema de la brecha salarial, a pedir que se intentara acercar los salarios diferentes que existían por igual trabajo”. En ese punto, quien fuera la máxima autoridad nacional en el sistema de transporte indicó que la existencia de tercerizadas se debía en parte a la “emergencia” en que se hallaba el sistema cuando lo tomó UGOFE (2007) y la imposibilidad del Estado para afrontar las contrataciones. Debió explicar entonces que el Estado pagaba –y aún paga- los salarios de los trabajadores de planta de UGOFE, y una tarifa por los servicios de funcionamiento y mantenimiento a la empresa. Cuando se le pidieron precisiones sobre los montos, sin embargo, prefirió no ahondar en detalles dado que está siendo “imputado en una causa por subsidios y esas cosas, como sabrán” –en referencia a ONCE-.

Luego, a pesar de haber defendido las tercerizaciones buenas, dijo que al enterarse de las diferencias salariales se movió para acortar esa brecha. “Porque soy peronista y no lo puedo permitir”, dijo.

Por último, luego de reconocer que los pases a planta permanente –y los ingresos de personal a tercerizadas también- deben pasar previamente –aunque no exclusivamente- por la secretaría que él manejaba, buscó desmitificar el rol negativo del Estado: “El proceso de incorporación de tercerizados a planta –posterior a octubre de 2010- fue lento porque es muy complejo el proceso, la aprobación de partidas presupuestarias por parte de Economía, y desde el Estado, es un mecanismo burocrático y lento. Si es que fuimos ineficientes, estábamos tratando de subsanarlo”.

Sobre el día en que asesinaron a Mariano Ferreyra, Schiavi dijo que el protocolo de rutina no lo recordaba exacto, pero que se trataba de resguardar -mediante las fuerzas de seguridad- el servicio. Ante la pregunta de si había órdenes de reprimir para la policía, tuvo una confesión a medias: “No sé qué órdenes dieron las autoridades responsables (por el ministerio de Seguridad) pero sabrán que hay una línea en este Gobierno de no causar represiones muy fuertes”.

Para el final cabe señalar otra perla. Schiavi, que lejos de salvaguardar a la UF y a la empresa dejó en claro el vínculo estrecho que ligaba a los tres estadios –incluso dijo que habilitó un procedimiento rutinario de seguridad ante el aviso de Pedraza de un posible corte ese 20 de octubre-, arrojó un poco de sal sobre la herida abierta: cuando le preguntaron si había hablado con Pedraza luego del asesinato de Mariano dijo que sí, que por supuesto, que había que recordar que “Pedraza aún es el Secretario General del gremio”. Y que al hablar lo había notado “muy dolorido”.

El articulador 

-Che, por qué no metés a los 70 autorizados que son nuestros. Ahora te van a meter 1000, metelos ahora antes de que se arme ruido.

-Sí, lo hablamos el viernes en un almuerzo con (el ex subsecretario de transporte y hombre de La Fraternidad, Antonio) Luna. No me apures, comprendeme que esto es un quilombo.

-Sí, lo sé, decímelo a mí que hace una semana no duermo.

-Vamos a meter a todos los de la UF, ya lo hablé con Margarita (Bertín, encargada de entrevistas en UGOFE)

-Sí, claro, si es todo un quilombo. Que entren en el revoleo.

-Vamos a tener despelote, Juan Carlos querido…

La escucha fue brutal. Su propia voz, la de él, Héctor Messineo (gerente de RRHH de UGOFE) rebotó en las paredes de la sala junto a la de Juan Carlos Fernández. Messineo sonrió. A Fernández no se le veía la cara desde la tribuna. Luego de más de 3 horas de declaración, ese sólo pedazo de grabación –del 10 de enero de 2011- daba por tierra con los intentos arrebatados, algo confusos pero pensados, del testigo. Messineo había hecho bien su trabajo: como articulador entre el Estado –que pagaba a su empresa- y el sindicato –con quienes tenía una histórica relación de consultoría previa a sus servicios en UGOFE-, defendió hasta último momento a la Unión Ferroviaria, a Pedraza y, de yapa, a Fernández. Incluso los defendió por sobre el Estado –o el ex secretario de transportes caído en desgracia- ya que eximió de responsabilidades sobre las tercerizaciones al sindicato, e incluso aseguró que la UF “se preocupaba por esa situación”. La postura sonó algo más confusa cuando detalló que el sindicato entendió “de buena voluntad” que, ante la situación de emergencia en que recibieron la concesión en 2007, debieron acudir a esa forma de incorporar trabajadores. También dijo que era una medida “de emergencia por tres meses que luego se extendió por otros 90 días”. Lo que no dijo fue que aún hasta fines de 2010 –y tras el asesinato de Mariano- seguía vigente el sistema y se había incrementado. Sugestivamente, tampoco supo decir, ante las reiteradas preguntas del tribunal y de las querellas, cómo o porqué la tercerización hacía más beneficioso –o posible- el sistema de contrataciones para el Estado. La evidencia –ante las pésimas condiciones de trabajo, la falta de convenio y los salarios exiguos de esos trabajadores- sobrevoló la audiencia sin que se la enunciara.

En una segunda escucha del 3 de enero de 2011 que se le pasó al testigo, se lo oye en otro diálogo amistoso y fraternal con “el Gallego” para pedirle que fuerce a los tercerizados de la cooperativa Unión del Mercosur –que no sabe a quién pertenecía, según dijo- a trabajar hasta que fueran incorporados.  Fernández, de buena fe como siempre, le aseguró que los pondría en caja y que –como es una cooperativa y no tienen delegados- vayan a trabajar. Que para eso se les paga, dijo el número dos de la Unión Ferroviaria.

Lo más llamativo de la declaración de Messineo es que rondó durante más de 3 horas sobre la no intervención de UGOFE y la UF sobre los trabajadores tercerizados –dado que no eran ferroviarios ni empleados directos de UGOFE, como dijo- pero a su vez se los oyó dialogando sugestivamente sobre ellos. Además, como mencionó ante los interrogatorios, los ingresos dependían del Estado y no de lo que hiciera la UF. De ese modo pretendió “limpiar” al sindicato –que fue aliado del proceso de tercerizaciones que benefició a la empresa y a los popes sindicales-. Sin embargo, no pudo explicar por qué la UF no presentó pedidos por los tercerizados ni por qué se les concedió las salidas a los miembros del sindicato para los tres actos políticos: River, Huracán y la 9 de julio. “Fueron los tres actos en favor de la Presidenta Cristina Fernández”, supo decir. Dijo que solían armarse listados y se los pasaban previamente para su autorización.

-¿Quién decide si se descuenta o no el día?

-Yo.

-¿Y quién decidió descontar el día aquél 20 de octubre?

-Yo, porque había estado enfermo y al reincorporarme el 1° de noviembre vi el listado y decidí descontarles porque abandonaron el puesto de trabajo sin permiso.

La explicación, luego de los testimonios de los ferroviarios que se sorprendieron por ese descuento cuando los delegados les habían dicho que no habría problemas “como otras veces”, sonó irrisoria y hasta a coartada preparada.

La jornada concluyó con una evidente muestra de la tríada siniestra que ocasionará la masacre de Once, como responsable a su vez del asesinato de Mariano y el sistema de tercerización y corruptela descargado sobre los trabajadores. La misma tríada entre sindicatos –UF-, empresa y Gobierno que hace dos días le dio la espalda al reclamo de los trabajadores en el paro general. Una ligazón que perdura como una insana costumbre.

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