Día 40: Crónica del (in)accionar policial en el asesinato de Mariano Ferreyra

Hoy se llevo a cabo otra audiencia en el juicio por el asesinato de Mariano Ferreyra. En la audiencia de hoy, en los tribunales de Comodoro Py, estuvieron presentes solamente los detenidos Fernández, Alcorcel, Favale y Uño.

La audiencia se caracterizó por la presencia de miembros de la policía que declararon en calidad de testigos.

El primero en declarar fue el comisario inspector de la Policía Federal Rodolfo Alí. En octubre de 2010, Alí dirigía la sala de situación de la Dirección General de Operaciones (DGO), que estaba a cargo de Lompizano, policía imputado en la causa.

El testigo contó que en “La sala de situación, cuando hay un evento de gran importancia, que pueden ser corte de calles, corte de vías o algún evento deportivo, por medio de la sala de situación se pasa a modular y dar directivas al personal que está en los distintos servicios”

Su función en la DGO era retransmitir las indicaciones para los operativos. Según el testigo Alí, las órdenes se comunican a través del handy, usando 2 frecuencias: Metro 1 y Metro 2. “El POC se utiliza en contados casos. En general, se recurre si la persona no responde a la modulación”. El POC es el aparato que usaron para comunicarse entre los policías el día que asesinaron a Mariano Ferreyra.

Las comunicaciones realizadas por POC no quedan grabadas, no tienen registro. Alí fue muy claro en esto “El policía que habla por POC sabe que no se está grabando”.

En la declaración el testigo dejó entrever que si alguien tenia la autoridad para dar directivas, ese era Lompizano, desde la DGO. Desde algún lugar salió la orden para que los policías, presentes en el lugar de los hechos, se replegaran en el momento que la patota se estaba preparando para realizar el ataque con armas de fuego, que dejó 3 heridos de bala y asesinó a Mariano.

Con la declaración de Alí, el Comisario Lompizano quedó más complicado, su responsabilidad en el asesinato, como director del operativo desde la DGO, es muy grande.

El testimonio de Alí da muestra de la complicidad policial en el plan criminal. De ninguna manera se trató de un simple abandono de persona, queda claro que fue un plan criminal premeditado donde la policía fue un partícipe necesario: Zona liberada, todas las órdenes dadas a través de aparatos que no dejaban grabadas las comunicaciones, videos filmados por la policía que fueron borrados.

El siguiente testigo pasa a engrosar la lista de los testigos de la defensa, que rozan constantemente la falsedad de testimonio. Marcos Brusón era jefe de brigada y eventos, se ocupaba de la logística, dentro de la Superintendencia de transporte el 20 de octubre de 2010.

El testigo buscó con su declaración favorecer a los detenidos. Arrancó contando que fue a Avellaneda de motu proprio “para colaborar, porque ya habíamos tenido un corte de vías de los tercerizados antes, muy extenso”.

El Motu proprio, no se corresponde con el accionar de una fuerza que se caracteriza por manejarse con una verticalidad muy estricta, ordenes que cumplir y una línea de mando a la que respetar.

Con un contenido difuso aportó poco “Cuando llegué, no recuerdo si ya estaban o llegaban en ese momento, gente de la Unión Ferroviaria”. “Los de la Unión Ferroviaria estaban ahí defendiendo sus puestos de trabajo” estas fueron partes de un guión que no se condice con la realidad.

Su declaración estuvo plagada de suposiciones, nada que parezca un testimonio de lo que vio, sino apreciaciones subjetivas sin ningún valor: “Un grupo de la UF corrió hacia adelante, ‘supongo’ que como una bravuconada, como yo te corro a ver si te vas y terminamos con esto. Fue como una corrida pretendiendo, me daba a la impresión a mí de alejar a los otros”. Resulta que la ‘Bravuconada’ dejó como saldo un muerto y tres heridos de bala. Por las dudas él se quedó a 300 metros del lugar de los hechos, sobre un terraplén, rodeado de efectivos.

Cuando bajó la patota del terraplén para realizar el ataque le pareció que “bajaron como buscando la sombra”, el no los siguió, dijo que no vio lo que estaba pasando abajo por que le tapaba la visión las copas de los árboles.

Una vez más rozó el falso testimonio cuando dijo que el jefe del operativo era un tal Premuda, al que mataron en febrero de 2011 durante un asalto. Entonces se le leyó la declaración de la etapa de instrucción cuando el testigo había declarado que el jefe era Mansilla, hoy imputado en la causa.

 

-“Me habré confundido en aquel momento”. De conjunto, lo que se dice una declaración muy trucha.

La audiencia prosiguió con la declaración del policía Edgardo Gabriel Barberán, quien cumplía funciones en la brigada de la división Roca y estuvo asignado ese día al operativo. Su declaración no aportó mucho más. “No recuerdo” fue el latiguillo más usado por este testigo.

Quizás lo más valioso fue cuando contradijo al testigo que lo precedió. Barberán, al igual que Brusón, también estaba arriba del terraplén cuando descendió la patota, pero a diferencia de Brusón el aseguro que se veía “Yo observé a la gente que estaba a 400 metros. No se veía claro pero se veía”.

Las declaraciones testimoniales siguieron con la presencia del Inspector Domec de la División Roca. Otra declaración de un miembro de la Federal que escoltó a la patota ferroviaria desde la estación de Avellaneda, caminando por la vía, que vio impávido el primer ataque desde el terraplén y, con impotencia o complicidad, dejo pasar a la patota en el descenso previo al ataque asesino contra los manifestantes.

-“Saltaron un paredón que hay ahí y se quedaron dos o tres minutos en la calle y empezaron a correr todos para el lado donde estaban estas personas. Al minuto, dos minutos, vuelven”. – Declaró Domec

El Fiscal entonces le preguntó –“¿ustedes hacen algo cuando los ven correr?”.

– “No. Nadie nos dijo vayan y agárrenlos. Ellos puteaban y bajaban”.

Luego el testigo relató que cuando volvió la patota al terraplén, fueron a ver qué había pasado y vieron los destrozos.

Un abogado querellante preguntó inteligentemente:

-“¿por qué fue a ver qué había pasado?”

-“Y… porque si volvían corriendo imaginé que algo había pasado. Si yo soy policía y veo gente que viene corriendo puedo pensar que algo pasó y entonces voy a ver”.

-“¿No entendí cuál es el indicador… cuando corren no le da interés y luego sí? ¿Por qué no fue antes?”

-“Porque había policía ahí. Ahí está la comisaría 30. Entonces uno interpreta que está la gente de la 30 ahí”

-“¿Y cuando vuelven, va. Ahí también estaban los de la comisaría 30?”

-“No los vi. Cuando estábamos nosotros sobre las vías, había patrulleros de la 30 ahí. Los patrulleros después se fueron”.

En el momento exacto del ataque desaparecieron los patrulleros que separaban a la patota, que estaba en el terraplén, de los tercerizados que se estaban desconcentrando.

Otro de los testigos de hoy fue Carlos Dante Farias, quién era principal y era el jefe de la brigada de la división Roca en octubre de 2010, su declaración fue muy parecida a la de Domec, con quién compartía funciones.

Los testigos policiales que desfilaron hoy por Comodoro Py, a pesar de sus intentos, dejaron en claro que la policía fue un eslabón necesario en el plan criminal que acabó con la vida de Mariano Ferreyra. Ahora ya en el juicio, se cubren las espaldas. Pero las pruebas son muchas y los testimonios que los incriminan también. La lucha por justicia por Mariano se va a llevar puesta toda esta red de complicidad policial.

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