Día 34: La mentira tiene, en serio, patas muy cortas

Fue un día de testigos de la patota. Todos los declarantes son delegados o allegados a varios de los acusados a los cuales sólo conocían “del trabajo”, pero respondieron sin dudar a la convocatoria de la burocracia ese 20 de octubre para atacar a los tercerizados que reclamaban su pase a planta permanente.

Todos armaron un gran circo trocando la realidad, para transformarla en un escenario donde los agresores eran los compañeros que se habían movilizado y los de la patota trabajadores ferroviarios que “simplemente no querían que se cortaran las vías” y por eso armaron toda una movilización desde los talleres –convocados por la burocracia y con la anuencia de patronal-, cortaron -ellos- las vías para controlar y agredir desde arriba a los compañeros y terminaron asesinando a Mariano e hiriendo a Elsa y a los otros compañeros.

Pero la mentira, en serio, tiene patas cortas. Es imposible armar una película inventada coincidiendo en todos sus detalles cuando los que la cuentan son varios mentirosos.

Así es que no solo resultaron increíbles las historias sino que saltaron a la vista las contradicciones entre los distintos testimonios, pese a que estos testigos llegaron claramente con la historieta armada por los abogados que defienden a la patota. Sigue leyendo

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Día 33: Los testigos desistidos

La defensa de los criminales no deja de sumar problemas, no sólo por los testigos que se presentan; también por los que no se presentan, o por los que ellos prefieren que no lo hagan.

Alberto “el Tano” Carnevale fue uno de los delegados de Remedios de Escalada que en la mañana del 20 de octubre de 2010 reclutó gente en el taller para organizar la patota que atacaría o acompañaría el ataque a los ferroviarios tercerizados. Él fue el que convocó, entre otros, a “Claudio Díaz” (nombre supuesto usado para declarar en condición de testigo reservado). “Díaz” es guarda en Constitución y aceptó ir porque quería hacer entrar a su mujer en el ferrocarril, pero se fue a su casa en cuanto llegó la primera piedra desde el otro lado. “Venite, vamos a sacar a los zurdos de la vía”, le había dicho Carnevale.

Carnevale era testigo de la defensa, pero ahora, después del testimonio de “Díaz”, los defensores decidieron retirarlo. Todos, menos la defensora de Cristian Favale, quien pidió que el testigo se mantenga hasta que ella consulte con su cliente. Además, la abogada del barrabrava exige que Favale esté presente cuando declare Carnevale.

Como quedó claro a lo largo del proceso, en un principio la defensa de los burócratas intentó cargar toda la responsabilidad del asesinato sobre Favale. Después de todo, “Harry” es apenas un sicario, un pobre diablo que fue a matar a cambio de un puesto de ñoqui en el ferrocarril. Es, por lo tanto, material descartable, papel higiénico que se usa y se tira. El intento naufragó con estrépito porque distintos testimonios indican que hubo no menos de cuatro tiradores y un plan organizado desde la cúpula de la UF para “escarmentar” a los ferroviarios tercerizados.

Además, lógicamente, Favale se niega a cumplir ese papel y lo dijo en numerosas conversaciones telefónicas que le fueron grabadas: “Me quieren engarronar, pero yo hablo y vienen todos en cana conmigo”, repitió una y otra vez en esas comunicaciones antes de ser detenido. Luego, ya preso, le dijo varias veces a su mujer, también por teléfono, que Pablo Díaz quería hacerlo asesinar dentro de la cárcel. Ahora, seguramente algo hay o puede haber en el testimonio de Carnevale que Favale quiere usar para negociar. De ahí la actitud de su abogada. Llega el momento de las definiciones y los tipos, según parece, intentarán salvarse cada uno por su lado, a costa de sus compinches. Sigue leyendo

Día 32: La peor defensa es un ataque fallido

Hay cosas que empiezan a ser evidentes y en esta semana ya se ha desistido de una veintena de testigos. Las pruebas y testimonios contundentes –aún de aquellos que los abogados defensores buscan aportar para sus defendidos y no dan pie con bola- empiezan a dejar un manto de culpabilidad latente en los imputados. Se confirman datos, se agregan tiradores y partícipes necesarios de la patota –es el caso de gente de la empresa UGOFE presente en las vías aquél 20 de octubre- y los testigos de concepto cierran el círculo que unifica el ataque criminal con los intereses políticos y económicos del caso. La UF no logra despegar ni a los soldados rasos ni a los altos mandos. Buscan ser agresivos, presentar testigos y razones, pruebas consistentes. Pero no lo logran y quedan en ridículo: al descubierto.

El primer testimonio de la jornada fue el de Pablo Díaz –homónimo del imputado-, jefe de relaciones laborales de UGOFE que estaba enla misma función en 2010. Preguntado por Alejandro Freeland (abogado de Juan Carlos Fernández) –quien lo propuso como testigo- acerca de los ingresos de personal, confirmó que los listados los acerca la UF, tal lo estipulado en el convenio, pero pretendió disimular que fueran discrecionales. Aunque, en medio de su explicación, lanzó una llamativa expresión acerca de las “habilidades” de los contratados: “Se le hacen entrevistas personales, se intenta encontrar alguna habilidad técnica y, si se encuentra, se pasa al preocupacional”. Entre otras cosas irrelevantes, dijo que la bolsa la manejan con prioridad entre familiares de ferroviarios, pero no contó que muchos familiares quedan afuera y otros “no familiares” obtienen su ingreso –caso de varios miembros de la patota-. Pequeño y “olvidado” detalle.

Luego de responder ante las desorientadas búsquedas de Freeland pasó a responder a los fiscales y la querella. Allí se pudo saber que la empresa tenía conocimiento previo de que habría una convocatoria en las vías el 20 de octubre y que el comité gerencial –aunque los gerentes que declararon lo negaran- sabía del tema y lo habían avisado a Secretaría de Transporte. Todo esto –dijo- se lo “comentó el gerente de RRHH”, Hector Messineo. Sigue leyendo

Día 31: La patota perdió por goleada, incluso con uno en contra

-Los manifestantes, los tercerizados, se iban retirando en sentido contrario a las vías, pacíficamente. Llamé a Carlos Cristófaro, jefe de Seguridad del ferrocarril para comentarle que ellos ya se estaban retirando y en eso me di vuelta y vi a los vestidos de ferroviarios, los que estaban en las vías, que venían corriendo como un malón, con palos y piedras en las manos. En la carrera pasaron frente a tres patrulleros que estaban colocados a 45° en la calle Luján por la cual venían, sin que los efectivos policiales hicieran nada para detenerlos.

Estas demoledoras declaraciones del accionar de la patota asesina de Mariano Ferreyra y del territorio liberado por la Policía fueron realizadas por Rubén Omar Nuñez, gerente de operaciones de la empresa de seguridad Mapra, que prestaba servicios para el ferrocarril Roca cuando lo asesinaron a Mariano. Lo insólito es que Nuñez fue un testigo presentado nada menos que por Alejandro Freeland, el provocador abogado del “gallego” Juan Carlos Fernández, que hoy debe haber perdido parte de sus honorarios porque no le salió ni una bien.
“Teníamos dos vigiladores en la estación Avellaneda y por eso fui a hasta allí, para que no se metieran”, justificó Nuñez su presencia en la zona del ataque a los compañeros. El relato de su andar por la zona ratifica el carácter artero del ataque de la patota: “Cuando llegué no había corte de vía. Los manifestantes iban caminando pacíficamente, no cantaban nada. La gente del ferrocarril bajó de la plataforma a las vías (es decir que fueron los que las cortaron). Caminaban paralelos unos a otros, hasta que llegaron al puente del Riachuelo. Lo pasaron. Yo los tenía a 300 o 400 metros. Y ahí vi como un enfrentamiento entre los de arriba y los debajo y escuché un par de detonaciones”.
“Cristófaro –dijo Nuñez- me pidió como un favor que fuera a la estación Hipólito Yrigoyen. Cuando bajé del tren la gente del ferrocarril estaba sobre el puente. Salí de la estación y caminé unas cuadras. A mi izquierda, a 100 metros, estaban los manifestantes, reunidos en la esquina. Y a la misma distancia, hacia el otro lado, estaban los ferroviarios”.
Desde allí y poco después, salieron “como un malón” para asesinar a Mariano y herir a los demás compañeros. Nuñez dijo que, cuando comenzó el ataque, dio media vuelta y se fue. Sigue leyendo

Día 30: Identifican a Sánchez como otro de los tiradores

Un testigo protegido declaró hoy que vio a Gabriel “Payaso” Sánchez disparar más de cinco veces contra los ferroviarios tercerizados y militantes políticos del Partido Obrero y otras agrupaciones, en la jornada del 20/10/2010 en la que fue asesinado Mariano Ferreyra y fueron heridos Elsa Rodríguez y otros dos compañeros. Se trata de Ramón Diego Cardías, empleado tercerizado del ferrocarril Roca, quien aseguró que vio a Sánchez disparar y que, de inmediato, vio a Ferreyra desplomarse con un balazo en el vientre.

 

Cardías, así, dio una descripción física del tirador que vio que se asemeja con el “Payaso” Sánchez. De esta manera, por primera vez el ferroviario y barrabrava de Racing queda comprometido con una declaración, según indicaron fuentes judiciales. “Es la primera identificación tan precisa del agresor cuya apariencia es la de Sánchez”, expresaron desde la querella. El testigo también declaró que vio a otra persona disparar el día de los hechos, aunque no ofreció detalles que permitan identificarlo.

 

“La persona que estaba tirando tenía una gorra negra, remera gris con Bob Marley, pantalón de jean y zapatillas. Vi a Gabriel Sánchez disparando a Mariano. Ellos se fueron corriendo después que cayó Mariano y pasaron por al lado de la Policía sin detenerlos, y nosotros fuimos y le preguntamos a la Policía por qué no los detuvieron, pero no dijeron nada”, aseguró Cardías.

 

Sobre el otro tirador agregó: “Había otra persona en el medio haciendo disparos con camisa blanca mangas cortas, pero no lo vi bien, estaba alejado en el medio de la calle”. Sigue leyendo

Palabras de viaje*

Por ahora, ahorran y ahogan:
un loco locomotoreando
y guarda con el guarda
que la Unión desune
y tiran en sentido opuesto.

 

 

 

 

 

 

 

Parece que no hay remedios
para la escalada de violencia:
tercerizan la represión
para reprimir a los tercerizados
y no es un juego de palabras,
mucho menos un juego.

La burocracia quiere transformar
la mariposa en gusano.
El ministro tiene posición tomada
y el policía (que no conoce más libertad
que la de una zona liberada)
es necesariamente partícipe.

Y está Harry “el sucio”
con el payaso de Pedraza,
queriendo detener lo que no se detiene.
Queriendo violentar relojes y almanaques,
¡Como si la Tierra dejara de girar por ello!

La patota no pisa fuerte
a la hora de la verdad.
Porque los durmientes se despiertan ya;
porque el verde madura en rojo,
como los pimientos.

Porque enfrente está Mariano,
mareándolos, aún en el exilio.
Porque el tren de la historia,
marchará un día por las vías del Socialismo
a reencontrarse con él.
¡Porque la próxima estación es primavera!

* Por Franco Martínez de La Pampa

Octubre de 2012 (a dos años del asesinato del compañero)

“Siempre la juventud es la golpeada” (Entrevista con los hermanos de Mariano Ferreyra*)

*Por Brian Majlin, publicada en el NO de Página 12.

Los ojos de Mariano interpelan en las calles de Buenos Aires y en todo el país. Y hasta en ciudades de Turquía o Grecia se han visto carteles con esos ojos chinos y morochos. Es una mirada inquisidora. Nadie sabe bien en qué pensaría cuando le tomaron esas fotos.

Pero interpelan a millones de jóvenes. El próximo sábado 20 de octubre, miles de personas marcharán por todo el país pidiendo justicia. En Capital irán de Congreso a Plaza de Mayo.

Ese día se cumplirán dos años del asesinato del militante del Partido Obrero Mariano Ferreyra a manos de una patota criminal formada por miembros de la Unión Ferroviaria y barras bravas, bajo la atenta desidia policial. Tenían motivos económicos: la UF manejaba un negocio millonario a través de las tercerizaciones y los subsidios estatales. Desde agosto, el asesinato y el entramado mafioso están siendo juzgados en los Tribunales de Comodoro Py.

Mariano era el tercero de cuatro hermanos. Dicen que era sucio, desordenado y cariñoso. Tímido, callado y chistoso. Dicen que se adaptaba a todo. Que si no se adaptaba, se iba a su cuarto a tocar la guitarra. Y que no soñaba con un mundo mejor sino que luchaba para que existiera.

“Ese día yo estaba con mamá anotándolo para un trabajo, y llama un compañero para avisar que le pasó algo. Y dicen que le dieron un tiro en el tórax, que fuéramos al Hospital Argerich”, explica Rocío, la hermana menor, de 22 años. Paula, de 27, estaba trabajando. Pablo, de 32, también. No sabían cómo reaccionar, se llamaron, se avisaron y salieron en un remís al hospital. Ahí, en la puerta, la doctora les dijo que intentaron salvarlo, pero que nada habían podido hacer. Sigue leyendo