Día 12: Un testigo hundió a Favale con su testimonio y estableció el nexo “Favale-Díaz- Fernández”

El día 12 del juicio por el crimen de Mariano Ferreyra tuvo un condimento especial: finalmente declaró uno de los testigos protegidos, en los tribunales de Comodoro Py. En su testimonio, Alejandro Jesús Benítez -un guarda de tren de la estación de Constitución- señaló que Cristian “Harry” Favale disparó “entre tres y cinco tiros” contra los manifestantes, y que le escuchó decir: “al zurdo gil ese le agujereé la panza”.

La declaración también complicó al delegado gremial de la Unión Ferroviaria (UF), Pablo Díaz, porque fue señalado como quien dio la orden de “sacar los fierros” e ir “detrás de ellos” –por los militantes del PO-. Además, el testigo marcó que fue Juan Carlos Fernández -número dos de Pedraza- quien llamó a Díaz en el momento posterior al crimen. El testimonio, así, hunde cada vez más a la patota y sus ideólogos, ya que estableció el nexo clave entre Favale, Díaz y Fernández, y se suma a las declaraciones de Eduardo “Chiquito” Belliboni, compañero de Mariano, que en el Día 6 había reconocido al barrabrava como uno de los tiradores.

“Fue una jornada muy importante, ya que el testigo protegido señaló no solamente a Favale como quien disparó, sino que estableció el rol de Pablo Diaz como quien dirigía al grupo que atacó a los tercerizados. Dijo, en ese contexto, que (la patota) recién se movió cuando éste dijo ‘vamos’. Lo ubica también al lado del tirador todo el tiempo, y diciendo ‘saquen los fierros’. Y que cuando volvieron a las vías, fue el propio Diaz quien recibió el llamado del Gallego Fernández, que le dijo que se fueran. Además reconoció en el lugar de los hechos a (Armando) Uño, a (Gabriel) Sánchez y (Juan Carlos) Perez, a quien le notó en la cintura algo que “parecía” ser un arma. En resumen, estableció un nexo entre Pablo Díaz, Favale y Fernández”, expresó al Diario del Juicio Claudio Ferrero, una de las abogadas querellantes de la causa.

En sus cinco horas de testimonio, Benítez declaró que vio a Favale ponerse en posición de tiro, aunque aseguró que no vio si los disparos del barrabrava de Defensa y Justicia impactaron contra alguien. Asimismo, relató que le escuchó decir “se me trabó”, al hacer mención al arma, y agregó que Díaz le dio la orden de “sacar los fierros”, a lo que el barrabrava respondió: “No traje muchos”. El testigo también confirmó que Díaz era quien manejaba a la gente de la UF en el lugar ya que daba las órdenes.

Por otra parte, el testigo declaró que tras el ataque a los militantes del PO, Díaz recibió una llamada. “Era el Gallego, dijo que nos tenemos que ir”, recordó que dijo éste al cortar.
A Benítez se le exhibieron tres videos y fotos en los que reconoció a los distintos ferroviarios. Además, completó que en el lugar estaba Sánchez (barrabrava de Racing) con quien trabajaba en Constitución, pero que no lo vio disparar. Tanto Favale como Sánchez están sospechados de ser quienes dispararon los tiros.

Benítez dijo que fue al lugar convocado por Alberto Carnevale, un delegado ferroviario, y por orden de Díaz. También dijo que fue porque estaba gestionando un préstamo en la UF y quería que dos familiares ingresaran a trabajar en la empresa UGOFE.

Sostuvo que tras el crimen se enteró de que aparecía en las filmaciones del canal de noticias C5N. De allí su arrepentimiento al verse como posible implicado en una muerte. El mismo día -agregó- un amigo suyo, contratista del Gobierno Nacional en fabricación de casas, lo llevó a ver a Francisco “Barba” Gutiérrez, intendente de Quilmes, con quien tenía relación, y éste lo derivó al ministro de Justicia de la Nación, Julio Alak. Según trascendió, al día siguiente de los hechos declaró ante la fiscal de instrucción Cristina Caamaño y entró al sistema de protección de testigos. De esta forma es que el Gobierno Nacional aseguró que ayudó a “esclarecer el crimen”: aportando a Benitez como testigo, cuando el arrepentimiento –sumado a las cámaras de C5N- no hace más que demostrar el grado de entrecruzamiento entre la patota, las diversas burocracias y los funcionarios públicos.

Para tomar el testimonio del testigo reservado, el Tribunal Oral en lo Criminal 21 no permitió el ingreso de la prensa ni tampoco del público. La decisión fue tomada por el presidente del Tribunal, Horacio Dias, quien además limitó a dos la cantidad de letrados presentes en la sala por cada uno de los acusados del crimen. También se reforzaron las medidas de seguridad, a cargo de Prefectura Naval.

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