Día 4: De víctimas, victimarios y contradicciones.

La cuarta jornada del juicio a los responsables del asesinato de Mariano Ferreyra y las lesiones a los compañeros Elsa Rodríguez, Nelson Aguirre y Ariel Pintos, transcurrió en lo que en el gremio de prensa se conoce como una tensa calma. Fue uno de esos días en los que todo hacía parecer que pasarían muchas cosas, que todo estaba por suceder, pero que finalmente nada ocurría. El cierre de la semana pasada había incluido la negación de José Pedraza a declarar, y para hoy se esperaba la declaración del número dos de la Unión Ferroviaria, Juan Carlos “Gallego” Fernández, y de los miembros de la patota, incluidos los presuntos autores de los disparos: Gabriel Sánchez y Cristian Favale. 

A su turno, fueron llamados los 9 imputados de la Unión Ferroviaria. Y a su turno también, cada cuál respondió con evasivas: “No declaro por ahora”. A continuación de cada negativa, por orden del tribunal se leyó la indagatoria previa de cada imputado, fechadas entre febrero y marzo de 2011. En ese contexto, se pudo escuchar que el “Gallego” Fernández -que al igual que Pedraza dijo cobrar 25 mil pesos mensuales- negó conocer los hechos y que Pablo Díaz, titular de la comisión de reclamos de la línea Roca y acusado de organizar a la patota, negó haber convocado a los otros imputados. 

Las contradicciones

El ambiente sobrecalefaccionado de la sala hacía difícil no adormecerse. Las lecturas de indagatorias previas se hacían largas y poco interesantes. Familiares, acusados, letrados y hasta jueces parecían acomodarse una y otra vez en sus sillas, a la espera del final de cada lectura. Se frotaban los rostros y las manos, se apoyaban sobre sus codos, se recostaban en sus asientos.

Hubo, sin embargo, algunos pocos datos que aportaron las lecturas y lograron despabilar la modorra. Entre las declaraciones viejas de los miembros de la patota, se pudieron apreciar diversas contradicciones. A saber: Jorge González, Claudio Alcórcel, Juan Pérez, Gabriel Sánchez,  Salvador Pipitó y Guillermo Uño negaron sus responsabilidades, y deslizaron que no conocían a Favale, aunque lo señalaron como el autor de los disparos.

Por su parte, Cristian “Harry” Favale, barrabrava de Defensa y Justicia señalado por el resto de la patota como el culpable -incluso en la solicitada que sacó la Unión Ferroviaria la semana pasada es el único al que no defienden- tampoco declaró, pero su indagatoria dejó lo más interesante. Primero acusó a Gabriel Sánchez como el autor material y a Pablo Díaz de haberlo convocado “para defender a la UF”. Luego negó conocer a Sánchez y a Díaz. Finalmente volvió a decir que vio como Sánchez disparaba y arrojaba los casquillos a las vías y se iba en su auto. Y siguió diciendo que no conocía a Díaz, pero que él lo había convocado. También que había un plan de la UF para que él cayera, por ser un “perejil”.

Luego se leyó el careo entre Favale y Sánchez, en el que ambos se inculparon mutuamente. Favale se bajó del estrado con la mirada gacha, la voz temblorosa y el paso atildado.

Por último, fueron llamados a declarar los policías de la Federal, Luis Mansilla y Hugo Lompizano. Ambos se negaron a hacerlo y se limitaron a oír sus indagatorias previas. En la declaración antigua, Mansilla asegura haber estado allí con el propósito de impedir desmanes, y aseguró sin tapujos que se enteró de los muertos y heridos “unas horas más tarde”, en su despacho y viendo televisión.

De víctimas a victimarios

Ante la negativa de prácticamente todos los acusados -y la posible negativa de los pocos que aún restan declarar-, se hace evidente la estrategia de los imputados de patear para adelante la pelota. Esperan, de una u otra forma, una ayuda a futuro. Por otro lado, y quizás más relevante, es la postura que han tomado tanto ellos en sus declaraciones iniciales como sus abogados en el juicio. La búsqueda desesperada por transformar a las víctimas en victimarios: a los agredidos en agresores.

En sus declaraciones, la mayor parte de la patota deslizó que existieron agresiones por parte de los tercerizados. Dos de ellos, incluso, llegaron a mencionar que un testigo había visto un arma, lo cual es absolutamente falso y queda demostrado por el hecho de que ese supuesto testigo es inexistente. Pero la teoría de los agresores agredidos no acaba allí: el abogado defensor del “Gallego” González, Alejandro Freeland, se salió con la suya y logró que el tribunal aceptara ampliar imágenes en las que presumen “un joven aparece con una gomera”. De este modo, pretenden validar el accionar criminal de la patota por la teoría del enfrentamiento.

Pablo Díaz había ido más allá y había dicho que, contrario a lo probado y observado en los videos, los tercerizados subieron al terraplén, cortaron las vías, agredieron con gomeras, tuercas y bolitas de acero y fueron reprimidos con balas de goma por la Policía Bonaerense. Insólito.

Como se ve, la dilación y la provocación son las únicas herramientas con las que cuenta la defensa. Las indagatorias aburrieron a propios y extraños, pero dejaron en claro las contradicciones y la vocación por negar lo evidente que unifica a los imputados. Para el jueves -la audiencia no fue pautada para mañana como debía hacerse- se espera que se tome declaración a los cinco policías restantes. Si se niegan, como se presume, comenzarán a desfilar los 367 testigos.

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2 pensamientos en “Día 4: De víctimas, victimarios y contradicciones.

  1. Amigos, yo no me quedé hasta el final, pero me dijo Maxi Medina que Mansilla sí declaró, solo que lo hizo remitiendo a su declaración de la instrucción. No es que haya mucha diferencia, pero si es así, no puede decirse que no declaró. Saludos y gracias por este blog.

    AB

    • ¡Gracias Alberto! Leí en tu blog esta misma aclaración. Yo estuve en la sala durante la “no declaración” de Mansilla. Dijo, textual:”No voy a declarar por el momento”. Le preguntaron: “Recibirá preguntas”, y dijo: “Mmmm, no, por ahora tampoco”. Luego contestó -como Pedraza- su edad, su estado civil, sueldo -16 mil pesos-, el nombre de sus padres. Y nada más. “Entonces pasamos a leer indagatoria previa de (si mal no recuerdo) mayo de 2011”, dijo el juez. Luego de la lectura le dijeron que se retirase y se retiró.

      En ese sentido, es lo mismo que hicieron los otros llamados a declarar: o sea, no declarar. Solo se leyeron las indagatorias previas y el careo entre Sánchez y Favale. Te agradezco el comentario y, por las dudas, chequealo con Maxi porque ustedes manejan mejor la parte leguleya. Si lo que tomamos como “no declaración” debería considerarse declaración, lo corregiremos. Muchas gracias a vos.

      Saludos,
      Brian

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